viernes, septiembre 18, 2009

Puebla

Eran las cuatro de la mañana, te abrazaste a mi cuerpo, y me pediste que te llevara mientras la noche guardaba mis pensamientos y yo no quería dejarte, quería quedarme contigo, y vivir por siempre en ti.
Sucumbí a tus pies en la madrugada, y recorrí tu catedral, y tus empedradas, subí por tu sierra y me quedé en ella, habitándola, explorándola, embriagándome de ti, admirándote, velando tus noches y sucumbiéndote en mis brazos. Estos brazos cansados de bregar por conquistarte, y mis pies cansados de andarte. Entregarme en las noches en tu sueño y no dejarte respirar. Eras mía y mas sin embargo no te tenía. Solo en las noches volvíamos a ser los de siempre. Tú y Yo, siempre amándonos. Y te tuve que dejar. No eras para siempre, solo eras la ilusión, de tu gente, de tu pueblo y de tu vida, de los Ángeles, y de todo lo que tú eres, pero nos teníamos que despedir, y en el camino te aferraste a mí y me quitaste un trozo de mi alma y la dejaste embarrada en tus arboles, en tus campos y en tus caminos… yo te la ofrendé por qué que chula es Puebla, que linda, y que bella…

Sds
TcbMm

1 comentario:

Anita dijo...

Chimpanuel...
Que linda descripción, hay tantos lugares de México que quiero conocer, espero que sea muy prontito...
besitos y abaaazos de oso...

La Z, salvajemente grupera!